A CHILE LE FALTA PERDÓN

ena

A Chile le falta perdón. Hace tiempo que no escuchamos por estos lados un arrepentimiento a secas. Es tal nuestra falta de costumbre y tan grande el miedo a equivocarnos, que los perdones ya no son los de antes.

Hoy se estudian, se planifican y acomodan. Se escribe un libreto, se lee una y otra vez, se analiza con asesores y abogados. Ninguna palabra saldrá de la boca sin haber sido antes sopesada y trabajada a más no poder. Por eso hoy los perdones son en conferencia de prensa, con discurso incluido, letra chica y sin aceptar preguntas. Sería una suerte de “perdón blindado”. No le entran balas, pero tampoco credibilidad y empatía. Por eso la gente ya está dejando de creer.

Escasean los perdones de otra época. Esos con la cara despejada, expresión compungida, frases entrecortadas, manos temblorosas y pecho a las balas. Esos perdones heroicos, dispuestos a perder si es necesario. Porque el perdón no calcula su impacto y su llegada. Y cuando aparece, sale como una catarsis, torpemente y sin amortiguadores. Por eso cuesta. Por eso duele. Por eso, lamentablemente, aparecen sólo de vez en cuando.

A Chile le falta perdón. No es bien visto hacerlo. No es aconsejable hoy mostrar debilidad. Mucho menos dejar entrever algún paso en falso. Si la embarró, si sabe en su fuero interno que no hizo las cosas bien…no importa. No se le ocurra por ningún motivo admitir el error, aunque sea “involuntario”.

Parece ser la historia de los últimos cuarenta años. Cuatro décadas llevamos ya enredados en nuestra propia reconciliación. Y vaya que ha costado encontrar palabras de perdón, de uno y otro lado. Y por no hacerlo, las heridas siguen abiertas hasta el día de hoy.

Así estamos. Es más rentable “no arrepentirse de nada” que admitir una caída. Y nos llenamos de valientes, orgullosos e infalibles hombres y mujeres que por no arrepentirse nunca de nada, nunca aprenden, nunca reflexionan, nunca cambian, nunca crecen y nunca permitirán que Chile mejore. El orgullo y la soberbia están ganando la batalla.

A Chile le falta perdón. Y no sólo a Ena y a sus amigos. A izquierdas y derechas,  a ministros, a parlamentarios, a “udistas” y comunistas, a sacerdotes, obispos, cardenales y laicos, a jueces, empresarios, famosos, padres e hijos, jefes y empleados, a usted y yo. A todos nos está faltando la humildad y el coraje de pedir perdón.

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One thought on “A CHILE LE FALTA PERDÓN

  1. Felipe dice:

    Estoy de acuerdo que a Chile le falta perdón … Pero todos somos Chile … Yo pido perdón por no levantar la voz por las cosas que no me gustan que están pasando en Chile … Y tu, de qué pides perdón? Para que no quede solo como un comentario o discurso … Y tomemos accion. Saludos!

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