LA ESPERANZA

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Estamos en problemas. Estamos asistiendo al paso de Chile por una estrecha parte de su historia. Tan angosta y tan difícil que se nos aprieta el pecho y la garganta. Hasta la tiroides nos reclama.

Sabemos desde donde venimos pero no tenemos certezas de que es lo que nos depara el otro lado del trayecto. Algunos vaticinan el abismo, Cuba o Venezuela. Otros simplemente esperan alertas el avistaje de tierra firme. Nadie sabe muy bien a dónde iremos a parar.

Y como en todo paso algo dejamos atrás, algo soltamos, algo dejamos morir.

Y en este viaje, riesgoso y temerario, puede morir nuestra imagen de un país perfecto, de una nación próspera y bullante, del alumno estrella, del candidato al desarrollo.

Puede morir nuestra facha de hombres probos, autoridades íntegras y personas incorruptibles. Puede caerse el púlpito desde donde alguna vez dictamos cátedra y hablamos de moral.

Pueden morir nuestros referentes, nuestros pastores y guías espirituales. Puede morir la Iglesia que alguna vez adoramos. Pueden vaciarse los templos y escasear hábitos y sotanas. Puede quebrarse Jesús. Puede que nos quedemos definitivamente con Cristo roto.

Pueden morir nuestras seguridades. Puede escaparse la tranquilidad. Puede que se extinga a ratos la convivencia, el diálogo, el respeto y el buen vivir.

Puede morir la sensatez y la claridad. Puede que asome con fuerza el descriterio, abandonen el campo los argumentos y aparezcan los golpes, los arrebatos y la violencia. Puede que perdamos la razón. Puede que nos volvamos un poco locos. Puede incluso morir un poco el amor.

Pueden morir nuestros proyectos, lo que antaño soñamos ser. Pueden venirse abajo nuestros planes, puede que la tierra vuelva a temblar y caigan por el barranco lo que alguna vez construimos. Puede que haya otra vez que empezar.

Pero para todo aquel que ha pasado, para quienes han vivido ese tránsito, para los que han logrado sortear el estrecho, hay una cosa que no debemos nunca olvidar: todo puede morir, menos la esperanza.  Que no decaiga la esperanza.


Por Matías Carrasco.

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5 thoughts on “LA ESPERANZA

  1. Adriana dice:

    desgraciadamente lo estamos viviendo……Dios quiera que nuestros nietos vuelvan a vivir años de antaño, pues esto es cíclico y la esperanza siempre esta en nuestro espiritu

    Me gusta

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