¿QUIÉN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO?

corazón

Hay malestar. Se siente. Se olfatea. Se percibe cierta mala onda. Donde usted vaya, donde usted mire, en cada piedra que levante, habrá ahí alguna crítica, más de una pesadez y comentarios cargados de agresividad y pesimismo.

Se instaló el descontento. Como un invitado de piedra, se nos coló el reclamo. Basta ver los posteos en diarios electrónicos o redes sociales, para darse cuenta que llegó a nuestro país la práctica de la queja fácil y la descalificación a punta de lengua. Contra todo disparamos. Con fiereza, con violencia.

Apuntamos contra el sistema. Reclamamos contra las Isapres, las Afps, los bancos, los empresarios, el retail. Es la lucha de David contra Goliat. Ellos abusan y nosotros somos, constantemente, abusados.

La enfilamos contra las Instituciones. La Iglesia, los políticos, el Gobierno, la Justicia. De un momento a otro, curas, parlamentarios, presidentes, ministros, jueces y fiscales se convirtieron en una manga de ineptos, estúpidos e inescrupulosos. Y nosotros, mientras tanto, brillamos por nuestra inteligencia y lucidez.

Usted, que constantemente se queja de todo y de todos. ¿Cree realmente que todo está perdido? Pues bien, acérquese y haga como doña Mercedes y venga a ofrecer su corazón.

Si usted de verdad piensa que este país está perdido, ¡haga algo! No se vaya a quedar en el banquillo de la plaza, tirando migas al palomar, mientras Chile se le cae a pedazos justo frente a sus ojos.

Si usted en serio siente que la política es una mierda, ¡actúe! Vaya a buscar lisoform, guantes de goma, un pato purific, mantenga la respiración y ayude a sacar la caca ¡cómo sea! Pero muévase. Si no lo hace, nadie lo va a hacer por usted.

Si cree que su Iglesia lo deja debajo de la mesa, ¡haga el reclamo! Tire del mantel, derrame el vino, haga cualquier cosa para llamar la atención. Pero eleve usted la solicitud. Si espera cambios sentada en su viejo sillón, los aires frescos nunca llegarán a su ventana.

Si su trabajo lo tiene amargado e infeliz, ¡búsquese otro! Abra nuevos caminos, actualice su curriculum, hágase una lista de conocidos, revise ofertas en el diario y péguese el salto. No deje que la pega le embarre a usted su vida.

Si piensa que la delincuencia ganó la batalla, ¡organícese! Sáquele el candado a la puerta, desactive la alarma y salga al encuentro de sus vecinos. Pídale el nombre, tómese una pilsen y coordinen con el barrio las mejores medidas para hacerle la pelea al amigo de lo ajeno. ¡Pero hágalo!

Si estima que las reformas que nos ofrecen le están haciendo mal a Chile, ¡salve a la patria! Siga el ejemplo de Swett y compañía, hágase un videíto, mándele una carta a la Presidenta, ofrézcale su ayuda a la oposición, inscríbase como voluntario, ¡pero reaccione!

Ya es tiempo que despierten los corazones y se ofrezcan para dar la batalla ¡la que usted quiera! Donde se sienta usted más cómodo y a gusto. Pero no veo otra salida: o ahoga usted su vida entre tanta queja y malestar, o la salva asumiendo usted el protagonismo.

Lo sé. En esta parte es cuando usted piensa que lo que planteo es iluso, ingenuo y utópico. Y si, puede que lo sea. Pero si nadie creyera en esto, no tendríamos hoy una Ley Emilia (impulsada por una pareja de perfectos desconocidos); o no hubiésemos descubierto aún los brutales abusos en la cúpula de nuestra Iglesia (denunciados por otros tres hijos de vecino); o no estaríamos hablando hoy de hacer reformas a nuestro sistema de educación (resultado de la porfía de un puñado de cabros y estudiantes); o Aysén seguiría abandonada a su suerte (de no ser por un desconocido y encorvado dirigente vecinal que dirigió uno de los mayores movimientos sociales del 2012 ). Y no existirían las miles de fundaciones, agrupaciones, emprendimientos y causas sociales que tanto bien le han hecho a Chile.

Si hoy gozamos de ciertas garantías, no es por azar. Es porque en algún momento de la historia, otras personas, como usted o como yo, decidieron abandonar la queja, despegarse del sillón y asumir el riesgo y el costo de dar la pelea por lo que consideraron justo. Fue su sueño, su ilusión, su utopía hecha realidad. Admirable.

Si usted es de los que cree que todo está perdido, venga a ofrecer su corazón. No será fácil, pero le aseguro que será infinitamente más feliz. Usted y quienes lo rodean.

Estándar

One thought on “¿QUIÉN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO?

  1. Luz María dice:

    Exelente reflexión !!!es mucho MÁS fácil el bla,bla,bla,bla ………. Que ACTUAR, hablar, comentar , desde nuestra convicción profunda , la motivación viene desde adentro de uno , si tenemos talentos, Dios nos regalo los talentos , Usemoslos para luchar en buena x lo que creemos que es justo o injusto , hagamos juntas, grupos, escribamos, busquemos pega en otro lado. No me quiero quedar calentando asiento y rumiando , comiendo caca , con esa actitud , amargandome , poniendome viejo , debemos luchar en forma positiva , proactiva para hacer algo por el bien de mi Pais, de tanto chilenos y chilenas que no lo van a pasar bien ……hacer algo por mi familia, mis nietos que adoró !!! No solo alegar, insultar, gritar, buena la reflexión de Matias! Graciasss !!
    Cambiemos el swich y actuemos!!

    Me gusta

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